Antes de hablar de nuestros primeros pasos por Montpellier, quiero hacer un repaso de cómo estaba la situación familiar en los tiempos previos al viaje.
Los chicos estaban bien en general. En la escuela iban con buenas notas ... Tenían sus amigos, sus fiestas de cumpleaños como cualquier chico... estaban sanos... no les faltaba nada.
El que no andaba muy bien era el papá. Vivía demasiado estresado. Era como un manojo de nervios. El siempre había sido muy activo...o hiper-activo. Siempre quiso todo rápido. Era como el "Correcaminos" en todo lo que hacía. Se desesperaba mucho con los gastos, con las cosas de la casa, vivía siempre corriendo... Definitivamente, necesitaba un respiro.El médico mismo le recomendó que necesitaba despejarse si no quería sufrir un infarto o algo parecido.
Además, toda la situación del arreglo de la casa, todo el lío de los obreros metidos en casa todo el día y un sinfín de cosas más, hacía que todos estuviéramos algo contagiados del estrés y hasta temerosos de hacer cualquier cosa que lo sacara de las casillas.
En medio de todo, apareció un día mi vecina-amiga a decir que el agua de mi jardín se estaba filtrando por las paredes de su casa, y que debíamos levantar un muro de nuestro lado, contra su pared. Nos pareció ilógico lo que nos decía y tratamos de razonar con ella y con su marido.Ella insistía en que nosotros habíamos movido la tierra y que por eso cuando llovía, el agua se le pasaba a su casa. Las cosas fueron subiendo de tono. Una noche, llegaron ellos a casa... creo que íbamos a salir juntos las dos parejas, y lo primero que dice el marido de mi amiga es que "qué vamos a hacer con lo del muro"...
Entonces mi marido estalló y les dijo unas cuantas barrabasadas y que no quería volver a oir hablar del maldito muro y que por favor se fueran de casa que no los quería volver a ver...Terminó gritándoles : FUERA, FUERA DE MI CASA!!!!!
Fue algo espantoso. Las cosas podrían haberse arreglado conversando, pero terminaron con esa amistad. Días después llegó mi amiga-vecina con un abogado y no sé si un constructor, que le aconsejó reforzar su pared, pidiéndonos permiso para hacer el trabajo desde nuestro jardín.
Para mí fue muy doloroso porque perdí a mi mejor amiga del barrio, y del país, en realidad. Pasábamos todo el día una en casa de la otra, nos llamábamos cuando no podíamos salir... y de pronto... nada más.
Afortunadamente tenía en ese entonces bastante movimiento con los chicos, el coro y diferentes actividades como para mantenerme ocupada y no pasarla tan mal.
Nuestros vecinos-amigos nos dejaron de saludar cuando nos cruzábamos y los chicos no jugaron más juntos...
Y yo me sentía avergonzada por la forma en que mi marido los había tratado, aun cuando era consciente de que ellos habían sido no sólo tontos, ni tenían razón y además,imprudentes...
Así que cuando nos fuimos para Francia , iba con el sabor amargo de haber perdido a una amiga por una situación verdaderamente estúpida.
Entonces nos esperaban unos años afuera para recuperar la paz familiar , cambiar de panorama, olvidarnos de todo lo anterior , y tratar de reconstruir una pareja que también iba cuesta abajo...
martes, 2 de diciembre de 2008
sábado, 29 de noviembre de 2008
Llegada a Montpellier
Así que ahí estaba toda la familia, con miles de valijas y bolsas.Mi hija menor llevaba no sé qué cantidad de juguetes (sólo sus preferidos) y su almohada! Parecíamos verdaderos gitanos!
Pasamos migración y estábamos a la espera de que nos llamaran para subir al avión, cuando mi marido pega un salto.: -" Los cheques de viajero! No los tengo! " . Y qué hacemos ahora....???? Intentamos llamar por teléfono a su secretaria pero los teléfonos públicos no funcionaban. Pedí permiso para cruzar migración en sentido contrario... a correr a una de las oficinas del aeropuerto, hacer la llamada para cancelar los cheques y nadie pudiera cambiarlos...Volver a pasar migración... Adentro, la gente con cara de pánico... ya se habían subido al avión y me estaban buscando por todo el aeropuerto porque , finalmente, los cheques habían aparecido...
Así que entré al avión y todos me miraban con cara de " por qué no llega más temprano"... Quedamos todos sentados en lugares separados. Al menos estaba junta a mi hija más chica. Finalmente el avión sale y me dije: "ahora, a descansar". Pues las cosas no fueron así,porque del otro lado del pasillo iba una española muy simpática con la que hablamos casi todo el largo viaje. Y llegamos a Amsterdam.
Allí, bajarse con ese montón de valijas y bolsos... Y pasarse a un avión más chico que nos llevaría a Toulouse.Mucho más chico, el avión... como de veinte pasajeros...
Así que fue un vuelo a baja altura , viendo los campos maravillosos y los pueblitos... La aventura apenas estaba empezando.
Llegamos a Toulouse... y, otra vez con el tremendo equipaje, a buscar un taxi donde entráramos los cinco con todo ... y que nos llevara a la estación del tren.
Parecíamos unos campesinos perdidos en la ciudad. Y para colmo, el único que medio medio chapuceaba francés, era mi marido. Pero finalmente lo logramos y tomamos el tren en la dirección correcta, rumbo a Montpellier.
A pesar del cansancio, no quería cerrar mis ojos para no perderme los pueblos y la campiña francesa...miren... un castillo!!!!!!!! Miren , aquello es Carcasona.... Ah, parecía un sueño ... Y con otro ojo, vigiliar nuestras valijas etc.etc... ya que como veníamos de esta región del planeta donde las cosas desaparecen al menor descuido...
Luego de unas horitas, bajamos en la estación de Montpellier. Ya estamooooosssss!!!!!!!
Y ahora... qué hacemos? Bueno, el hermano de una amiga mía vivía ahí, y nos había conseguido que una secretaria o empleada suya nos alquilara su apartamento, ya que ella se iba de vacaciones. El caso es que mi marido empezó a llamar infructuosamente al hermano de mi amiga... No contestaba nadie... Al fin apareció una voz francesa que le dio otro número de teléfono... El caso es que para esa noche, tendríamos que ver qué hacíamos... y esperar al día siguiente para resolver nuestro alojamiento.
Dejamos la mayor parte del equipaje en los casilleros de la estación y fuimos a buscar un lugar donde pasar la noche. Y dimos nuestros primeros pasos en la ciudad que nos alojaría por tres años. Y, curiosamente, donde viviríamos ese tiempo era, justamente, frente adonde estábamos parados.
A pesar de los trastornos , esa noche fue mágica, cuando conocimos la "Place de la Comèdie" .Valió la pena toda la travesía, la cargada de bolsos y valijas, la falta de sueño, los sustos aeroportuarios... estábamos a punto de pasar los tres años más increíbles de toda la familia...
Pasamos migración y estábamos a la espera de que nos llamaran para subir al avión, cuando mi marido pega un salto.: -" Los cheques de viajero! No los tengo! " . Y qué hacemos ahora....???? Intentamos llamar por teléfono a su secretaria pero los teléfonos públicos no funcionaban. Pedí permiso para cruzar migración en sentido contrario... a correr a una de las oficinas del aeropuerto, hacer la llamada para cancelar los cheques y nadie pudiera cambiarlos...Volver a pasar migración... Adentro, la gente con cara de pánico... ya se habían subido al avión y me estaban buscando por todo el aeropuerto porque , finalmente, los cheques habían aparecido...
Así que entré al avión y todos me miraban con cara de " por qué no llega más temprano"... Quedamos todos sentados en lugares separados. Al menos estaba junta a mi hija más chica. Finalmente el avión sale y me dije: "ahora, a descansar". Pues las cosas no fueron así,porque del otro lado del pasillo iba una española muy simpática con la que hablamos casi todo el largo viaje. Y llegamos a Amsterdam.
Allí, bajarse con ese montón de valijas y bolsos... Y pasarse a un avión más chico que nos llevaría a Toulouse.Mucho más chico, el avión... como de veinte pasajeros...
Así que fue un vuelo a baja altura , viendo los campos maravillosos y los pueblitos... La aventura apenas estaba empezando.
Llegamos a Toulouse... y, otra vez con el tremendo equipaje, a buscar un taxi donde entráramos los cinco con todo ... y que nos llevara a la estación del tren.
Parecíamos unos campesinos perdidos en la ciudad. Y para colmo, el único que medio medio chapuceaba francés, era mi marido. Pero finalmente lo logramos y tomamos el tren en la dirección correcta, rumbo a Montpellier.
A pesar del cansancio, no quería cerrar mis ojos para no perderme los pueblos y la campiña francesa...miren... un castillo!!!!!!!! Miren , aquello es Carcasona.... Ah, parecía un sueño ... Y con otro ojo, vigiliar nuestras valijas etc.etc... ya que como veníamos de esta región del planeta donde las cosas desaparecen al menor descuido...
Luego de unas horitas, bajamos en la estación de Montpellier. Ya estamooooosssss!!!!!!!
Y ahora... qué hacemos? Bueno, el hermano de una amiga mía vivía ahí, y nos había conseguido que una secretaria o empleada suya nos alquilara su apartamento, ya que ella se iba de vacaciones. El caso es que mi marido empezó a llamar infructuosamente al hermano de mi amiga... No contestaba nadie... Al fin apareció una voz francesa que le dio otro número de teléfono... El caso es que para esa noche, tendríamos que ver qué hacíamos... y esperar al día siguiente para resolver nuestro alojamiento.
Dejamos la mayor parte del equipaje en los casilleros de la estación y fuimos a buscar un lugar donde pasar la noche. Y dimos nuestros primeros pasos en la ciudad que nos alojaría por tres años. Y, curiosamente, donde viviríamos ese tiempo era, justamente, frente adonde estábamos parados.
A pesar de los trastornos , esa noche fue mágica, cuando conocimos la "Place de la Comèdie" .Valió la pena toda la travesía, la cargada de bolsos y valijas, la falta de sueño, los sustos aeroportuarios... estábamos a punto de pasar los tres años más increíbles de toda la familia...
miércoles, 26 de noviembre de 2008
Rumbo a Francia
Pasamos ya no me acuerdo cuántos meses para remodelar la casa y que quedara preciosa. Y entonces, un día , llegó la noticia: había sido aprobada la beca para mi marido para estudiar en Francia.
Qué emoción! Qué locura! Empezamos a estudiar el mapa de Francia. Adónde ir? Habían dos posibilidades que se adaptaban a lo que él quería estudiar. Una era en en Estrasburgo y la otra era en Montpellier. Nos aconsejaron que eligiéramos ésta última sobre todo por el clima,ya que era al sur y por lo tanto, menos frío.
Además... ya había un contacto o dos en esa ciudad, que podía ser de más ayuda a la hora de instalarnos por allá.
Qué alboroto! Los chicos empezaron con clases de francés: un poco con una vecina y otro poco con un francés flaco y alto. Por mi parte, agarré unos cassettes que habían por allí y empecé a estudiar algo por mi cuenta.
Fueron varios meses de preparativos, de algunas indecisiones, de pensar en los chicos y su adaptación (qué tontería: ellos se adaptan rapidísimo) ... de calcular lo que nos podía costar vivir allá... Mi marido había planeado hacer un doctorado en derecho... y finalmente fue en Ciencias Políticas...
Así que esos últimos días de despedida fueron de temblores y los chicos estaban ansiosos por que nos fuéramos lo antes posible.
Y la fecha se acercaba: legalizar notas escolares, certificados de nacimiento, visas, carreras de aquí para allá, despedirse de las maestras, de los vecinos, de la rutina... y salir a la aventura, una aventura que nos marcaría a cada uno de nosotros para siempre.
A veces sucede que tres años se nos van y ni nos damos cuenta. Pero esos tres intensos años en Francia nos dejaron huellas imborrables.
Entonces dejo hoy este blog-historia con todos los protagonistas en el aeropuerto, cargados de valijas y bolsos...
Qué emoción! Qué locura! Empezamos a estudiar el mapa de Francia. Adónde ir? Habían dos posibilidades que se adaptaban a lo que él quería estudiar. Una era en en Estrasburgo y la otra era en Montpellier. Nos aconsejaron que eligiéramos ésta última sobre todo por el clima,ya que era al sur y por lo tanto, menos frío.
Además... ya había un contacto o dos en esa ciudad, que podía ser de más ayuda a la hora de instalarnos por allá.
Qué alboroto! Los chicos empezaron con clases de francés: un poco con una vecina y otro poco con un francés flaco y alto. Por mi parte, agarré unos cassettes que habían por allí y empecé a estudiar algo por mi cuenta.
Fueron varios meses de preparativos, de algunas indecisiones, de pensar en los chicos y su adaptación (qué tontería: ellos se adaptan rapidísimo) ... de calcular lo que nos podía costar vivir allá... Mi marido había planeado hacer un doctorado en derecho... y finalmente fue en Ciencias Políticas...
Así que esos últimos días de despedida fueron de temblores y los chicos estaban ansiosos por que nos fuéramos lo antes posible.
Y la fecha se acercaba: legalizar notas escolares, certificados de nacimiento, visas, carreras de aquí para allá, despedirse de las maestras, de los vecinos, de la rutina... y salir a la aventura, una aventura que nos marcaría a cada uno de nosotros para siempre.
A veces sucede que tres años se nos van y ni nos damos cuenta. Pero esos tres intensos años en Francia nos dejaron huellas imborrables.
Entonces dejo hoy este blog-historia con todos los protagonistas en el aeropuerto, cargados de valijas y bolsos...
viernes, 21 de noviembre de 2008
Los temblores
Hoy estuve acordándome de los temblores. Antes de llegar aquí, nunca los había experimentado, así que no sabía realmente cómo eran...
El primero lo sentí... si así se puede decir, cuando estaba embarazada de mi "hija sandwich".Ese día estaba subida a un banquito,tendiendo una ropa...y sentí que me sacudían. Casi de inmediato escuché a la gente del barrio pegando gritos. Así me enteré de que había sido un temblor...
El segundo, estaba mi hija más pequeña recién nacida. Yo estaba en la cama y sentí que me la movían. ´Como estaba sola con mis chicos, no fue sino hasta la tarde que regresó mi marido del trabajo, cuando le pregunté si lo que había sentido ese día había sido un temblor.
Nunca me lo tomé a la tremenda , ni salí corriendo. Los temblores por esta región son frecuentes y normales, y la tierra va liberando energía de esa forma. Pero sucede que cuando pasa mucho tiempo sin temblar, después viene algun fuerte.
Varios años después si sentí uno fuerte. La casa se sacudía como cuando soplaba el lobo feroz la casa de paja: todo sonaba, algunas cosas se cayeron, todo se movía... y los chicos dormían. A mi marido le agarraba pánico y casi siempre terminábamos en la casa de mi suegra, como esperando el fin del mundo...
Así que esporádicamente pasábamos una temporadita de temblores diarios. Justo el año en que nos fuimos para Francia, como que parecia que la tierra estaba enojada de nuestra partida,nos dio una despedida de película: todos los días,a cualquier hora, nos meneaban con ganas.Menos mal que para ese entonces ya la casa estaba arreglada, casi reconstruída, así que daba más seguridad.
Lo cierto es que los chicos dormían en colchones en el suelo pegados a nuestro cuarto, y nosotros con la puerta abierta... Fue una temporada inolvidable... y Francia nos esperaba en calma...
Hablé de ésto porque hace dos días me desperté con la cama que se movía para todos lados... y me acordé.
El primero lo sentí... si así se puede decir, cuando estaba embarazada de mi "hija sandwich".Ese día estaba subida a un banquito,tendiendo una ropa...y sentí que me sacudían. Casi de inmediato escuché a la gente del barrio pegando gritos. Así me enteré de que había sido un temblor...
El segundo, estaba mi hija más pequeña recién nacida. Yo estaba en la cama y sentí que me la movían. ´Como estaba sola con mis chicos, no fue sino hasta la tarde que regresó mi marido del trabajo, cuando le pregunté si lo que había sentido ese día había sido un temblor.
Nunca me lo tomé a la tremenda , ni salí corriendo. Los temblores por esta región son frecuentes y normales, y la tierra va liberando energía de esa forma. Pero sucede que cuando pasa mucho tiempo sin temblar, después viene algun fuerte.
Varios años después si sentí uno fuerte. La casa se sacudía como cuando soplaba el lobo feroz la casa de paja: todo sonaba, algunas cosas se cayeron, todo se movía... y los chicos dormían. A mi marido le agarraba pánico y casi siempre terminábamos en la casa de mi suegra, como esperando el fin del mundo...
Así que esporádicamente pasábamos una temporadita de temblores diarios. Justo el año en que nos fuimos para Francia, como que parecia que la tierra estaba enojada de nuestra partida,nos dio una despedida de película: todos los días,a cualquier hora, nos meneaban con ganas.Menos mal que para ese entonces ya la casa estaba arreglada, casi reconstruída, así que daba más seguridad.
Lo cierto es que los chicos dormían en colchones en el suelo pegados a nuestro cuarto, y nosotros con la puerta abierta... Fue una temporada inolvidable... y Francia nos esperaba en calma...
Hablé de ésto porque hace dos días me desperté con la cama que se movía para todos lados... y me acordé.
martes, 18 de noviembre de 2008
TIEMPOS POLVORIENTOS
Mis hijos me dicen que no se acuerdan mucho de esos tiempos de su niñez, así que también este blog les sirve como un ayuda-memoria.
Es cierto que hay muchas cosas que uno no recuerda. A veces mami me cuenta cosas de cuando yo era chica y de las que capaz que ni me enteraba entonces. Porque me las cuenta desde su perspectiva. Justamente el otro día estaba comentando eso. Todo depende del ángulo desde el que estés mirando. Es igual en la fotografía. Puedo ver los detalles o la totalidad.
Y para completarla, con los años también vemos las cosas diferentes, porque nuestra memoria las ha pulido, o las ha borrado...
Así que yo muchas veces tampoco me acuerdo de muchas cosas, felizmente, como los tiempos en que "convivimos " con un grupo de albañiles que estaban haciendo la remodelación de la casa.
Aquello fue terrible, pero aprendí a no preocuparme por el polvo que volba por todos los rincones, por saltar por encima de los huecos, por soportar el cambio de piso, las desconexiones de agua para hacer algún trabajo, las ventanas que se agrandaban, las paredes que caían, el vivir casi a la intemperie ... y con gente adentro de la casa...
Bueno, qué tiempos... La casa necesitaba forzosamente ser fortalecida, porque cuando la construímos, nadie vino a inspeccionarla y nosotros no sabíamos nada, de manera que el constructor nos robó materiales e hizo las cosas como le dio la gana. Las columnas eran sólo apariencia. Creo que fue algún ángel de la guarda que nos protegió de que no se cayera en alguno de esos temblores... Porque más que una casa, era como una cajita de fósforos...
En medio de esa época "polvorienta", recuerdo las charlas con los albañiles, las bromas...porque al fin, había que tomárselo a la risa. La única que estaba que echaba chispas era mi hija sandwich, que tenía unas peleas legendarias con los obreros, que terminaron con ella agarrando una manguera y empapando al maestro de obras... Huy, sí que había guerra!!!
Cuando finalmente llegó el día en que se fueron... me entró una especie de nostalgia... y hasta se me escapó alguna lagrimita al despedirlos...
Es cierto que hay muchas cosas que uno no recuerda. A veces mami me cuenta cosas de cuando yo era chica y de las que capaz que ni me enteraba entonces. Porque me las cuenta desde su perspectiva. Justamente el otro día estaba comentando eso. Todo depende del ángulo desde el que estés mirando. Es igual en la fotografía. Puedo ver los detalles o la totalidad.
Y para completarla, con los años también vemos las cosas diferentes, porque nuestra memoria las ha pulido, o las ha borrado...
Así que yo muchas veces tampoco me acuerdo de muchas cosas, felizmente, como los tiempos en que "convivimos " con un grupo de albañiles que estaban haciendo la remodelación de la casa.
Aquello fue terrible, pero aprendí a no preocuparme por el polvo que volba por todos los rincones, por saltar por encima de los huecos, por soportar el cambio de piso, las desconexiones de agua para hacer algún trabajo, las ventanas que se agrandaban, las paredes que caían, el vivir casi a la intemperie ... y con gente adentro de la casa...
Bueno, qué tiempos... La casa necesitaba forzosamente ser fortalecida, porque cuando la construímos, nadie vino a inspeccionarla y nosotros no sabíamos nada, de manera que el constructor nos robó materiales e hizo las cosas como le dio la gana. Las columnas eran sólo apariencia. Creo que fue algún ángel de la guarda que nos protegió de que no se cayera en alguno de esos temblores... Porque más que una casa, era como una cajita de fósforos...
En medio de esa época "polvorienta", recuerdo las charlas con los albañiles, las bromas...porque al fin, había que tomárselo a la risa. La única que estaba que echaba chispas era mi hija sandwich, que tenía unas peleas legendarias con los obreros, que terminaron con ella agarrando una manguera y empapando al maestro de obras... Huy, sí que había guerra!!!
Cuando finalmente llegó el día en que se fueron... me entró una especie de nostalgia... y hasta se me escapó alguna lagrimita al despedirlos...
viernes, 14 de noviembre de 2008
Transición
Como ya había contado, a mi vuelta de Argentina me encontré todavía a la famosa tía que no quería irse de casa, y mis hijas a punto de estallar porque no las dejaba hacer nada... porque "son chiquitas" .Los "chiquitos" sí podían salir a la calle.
Y mi hijo, que sí podía salir, no quería.
Empezó a apartarse de sus amigos-vecinos. Tenía para ese entonces un amigo semi-argentino, como él, a quien la mamá no dejaba salir, así que se la pasaban los dos jugando con la computadora y con los juegos electrónicos de esa época... y no sé qué más, porque estaba en la casa de la amiga argentina...
También se peleó con el violín y lo dejó. Eso fue doloroso para mí. Lo cierto es que yo estaba muy ilusionada con que tocara el violín, no porque hubiera sido mi instrumento favorito o porque yo hubiera deseado tocarlo alguna vez, ya que nunca tuve grandes dotes musicales, que me acuerde, sino porque me parecía un desperdicio de talento... Pero era su decisión.
Para mí, pasar cerca de la sede de la Sinfónica era casi una tortura,y se me llenaban los ojos de lágrimas... Conclusión: no podemos soñar sueños ajenos. Ellos tendrán los suyos propios.
De todas maneras seguíamos corriendo a los ensayos y presentaciones del coro, y seguíamos en miles de actividades. Es decir, seguían, porque había una supermamá dedicada a hacer crecer a sus chicos y meterles algo más de lo que les meten en la cabeza en el sistema formal de enseñanza.
A todo ésto, estábamos en planes de reformar y ampliar la casa, así que viene una época de revolución casera, ya que se hizo el trabajo con nosotros adentro. Eso lo cuento otro día.
Y mi hijo, que sí podía salir, no quería.
Empezó a apartarse de sus amigos-vecinos. Tenía para ese entonces un amigo semi-argentino, como él, a quien la mamá no dejaba salir, así que se la pasaban los dos jugando con la computadora y con los juegos electrónicos de esa época... y no sé qué más, porque estaba en la casa de la amiga argentina...
También se peleó con el violín y lo dejó. Eso fue doloroso para mí. Lo cierto es que yo estaba muy ilusionada con que tocara el violín, no porque hubiera sido mi instrumento favorito o porque yo hubiera deseado tocarlo alguna vez, ya que nunca tuve grandes dotes musicales, que me acuerde, sino porque me parecía un desperdicio de talento... Pero era su decisión.
Para mí, pasar cerca de la sede de la Sinfónica era casi una tortura,y se me llenaban los ojos de lágrimas... Conclusión: no podemos soñar sueños ajenos. Ellos tendrán los suyos propios.
De todas maneras seguíamos corriendo a los ensayos y presentaciones del coro, y seguíamos en miles de actividades. Es decir, seguían, porque había una supermamá dedicada a hacer crecer a sus chicos y meterles algo más de lo que les meten en la cabeza en el sistema formal de enseñanza.
A todo ésto, estábamos en planes de reformar y ampliar la casa, así que viene una época de revolución casera, ya que se hizo el trabajo con nosotros adentro. Eso lo cuento otro día.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Hija "sandwich"
Como podrán ver, casi siempre las historias van relacionadas con mi hijo mayor. Así que hoy hablaré de mi segunda hija.
La hija "sandwich" , dicen.
Ya había dicho hacía escuchar su voz. Dicen que las hijas o hijos del medio siempre son los más problemáticos. Porque el primero , es el mayor, el que lleva ventaja, el que fue único por un tiempo, el que acaparó la atención de padres, abuelos y tíos, fue a quien le festejaron ruidosamente y repitieron por largos años sus gracias...
Pero cuando viene el segundo, y casi sin un respiro, viene en camino un tercero o tercera... entonces el del medio se hace notar. Con gritos, con llantos, con travesuras, haciendo cosas insólitas...
Así que mi "sandwichito" le hizo honor al nombre y me dio guerra. Cuando habían peleas en casa, seguro en el medio estaba ella, cuando había algún lío en el vecindario, me llegaba alguna queja, la maestra me contaba que se salía del aula a hacer piruetas en el pasillo cuando terminaba lo que había que hacer... sobresalía siempre... se hacía notar.
Fue una buena alumna, participaba en todo lo participable: porrista,coro, teatro, gimnasia, ballet acuático, carreras... en fin, tenía energía de sobra, y había que emplearla al máximo.
Sus constantes peleas con su hermana menor, y las quejas que me llovían , me hicieron difícil relacionarme con ella. A decir verdad, no sabía cómo hacer para quererla. Era casi mi enemiga. Lo confieso. No sabía qué hacer con ella.
Felizmente decidí consultar con un sicólogo, quien me aconsejó dedicarle más tiempo , salir más con ella sola, sentarme a conversar ... en fin, darle un tiempo a solas.
Y allí empecé a respirar y a acercarme . Fue de a poquito,pero los resultados se vieron. Y resultó una maravilla . Finalmente pude darme cuenta de que la quería, y que era fantástica.
Mi chica "sandwich" está por cumplir los 29 ya... Y me ha dado muchos años de sustos, amistad, amor, alegrías, solidaridad, compañerismo, algunos silencios, risas, sorpresas, rabietas, tristezas, aunque pocas, todo mezclado, pero sobre todo, puedo decir que la quiero muchísimo y que su presencia en mi vida (ahora por internet) es algo que le dá calorcito a mi corazón, que me revive cuando estoy por el suelo, que me levanta y me empuja a seguir en la lucha. Hasta fue ella quien me aconsejó escribir todo ésto que yo titulé "supermamá"...Claro que no me sugirió el tema: sólo me dijo que escribiera.Y tuvo razón. Porque con todo este bla-bla-bla mío voy sacando a luz muchas cosas que me tenían estrujada.
Así que gracias, mi hija "sandwich" .Gracias por ser como sos.Gracias por decir lo que se te ocurre, por tus estallidos de alegría, por tu corazón grande y por estar cerca!!!
La hija "sandwich" , dicen.
Ya había dicho hacía escuchar su voz. Dicen que las hijas o hijos del medio siempre son los más problemáticos. Porque el primero , es el mayor, el que lleva ventaja, el que fue único por un tiempo, el que acaparó la atención de padres, abuelos y tíos, fue a quien le festejaron ruidosamente y repitieron por largos años sus gracias...
Pero cuando viene el segundo, y casi sin un respiro, viene en camino un tercero o tercera... entonces el del medio se hace notar. Con gritos, con llantos, con travesuras, haciendo cosas insólitas...
Así que mi "sandwichito" le hizo honor al nombre y me dio guerra. Cuando habían peleas en casa, seguro en el medio estaba ella, cuando había algún lío en el vecindario, me llegaba alguna queja, la maestra me contaba que se salía del aula a hacer piruetas en el pasillo cuando terminaba lo que había que hacer... sobresalía siempre... se hacía notar.
Fue una buena alumna, participaba en todo lo participable: porrista,coro, teatro, gimnasia, ballet acuático, carreras... en fin, tenía energía de sobra, y había que emplearla al máximo.
Sus constantes peleas con su hermana menor, y las quejas que me llovían , me hicieron difícil relacionarme con ella. A decir verdad, no sabía cómo hacer para quererla. Era casi mi enemiga. Lo confieso. No sabía qué hacer con ella.
Felizmente decidí consultar con un sicólogo, quien me aconsejó dedicarle más tiempo , salir más con ella sola, sentarme a conversar ... en fin, darle un tiempo a solas.
Y allí empecé a respirar y a acercarme . Fue de a poquito,pero los resultados se vieron. Y resultó una maravilla . Finalmente pude darme cuenta de que la quería, y que era fantástica.
Mi chica "sandwich" está por cumplir los 29 ya... Y me ha dado muchos años de sustos, amistad, amor, alegrías, solidaridad, compañerismo, algunos silencios, risas, sorpresas, rabietas, tristezas, aunque pocas, todo mezclado, pero sobre todo, puedo decir que la quiero muchísimo y que su presencia en mi vida (ahora por internet) es algo que le dá calorcito a mi corazón, que me revive cuando estoy por el suelo, que me levanta y me empuja a seguir en la lucha. Hasta fue ella quien me aconsejó escribir todo ésto que yo titulé "supermamá"...Claro que no me sugirió el tema: sólo me dijo que escribiera.Y tuvo razón. Porque con todo este bla-bla-bla mío voy sacando a luz muchas cosas que me tenían estrujada.
Así que gracias, mi hija "sandwich" .Gracias por ser como sos.Gracias por decir lo que se te ocurre, por tus estallidos de alegría, por tu corazón grande y por estar cerca!!!
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