viernes, 31 de octubre de 2008

El oficio de ser madre...mmm

Hace días escuché hablar a una gente sobre las super-mamás...je,je... y eso que no conocen mi blog...

Y entendí algo más sobre mí: lo cierto es que tomé la decisión de ser mamá en serio, tanto que me olvidé de ser yo. Me abandoné como persona, dejé de crecer. Sólo crecí encuanto a ser mamá.Disfruté a mis hijos ,me divertí con ellos, me enojé con ellos, compartí sus alegrías y sinsabores... pero fui una mamá.

Nunca me olvido de una vez que me reuní con una gente del coro, con el que yo colaboraba, no cantando sino organizando... Resulta que llegué a un restaurante y de pronto me dijeron: "es la primera vez que te vemos sin tus hijos" ... Es que mis hijos eran una parte de mí... Iba con ellos a todos lados. Vivía a través de ellos... Qué terrible suena!!!!

Tenía poca vida sola. Estaba pendiente de ellos, de sus horarios, de sus deberes, de sus actividades, de sus amigos, de sus fiestitas, de sus gustos, de sus disgustos ... Y no me dedicaba a mí ni un rato. Bueno, no tanto. Un tiempo empecé a ir a un gimnasio con mi amiga vecina, mientras los chicos estaban en la escuela. A veces nos íbamos en bici. El otro deporte era ir al supermercado juntas... Wow!

Entonces ... viendo que ya fui suficiente mamá, me dedicaré a hacer cosas que me gustan, si es que no me he olvidado.

Y en otro momento hablaré de por qué la ida a Francia marcó tanto mi vida. Por qué será que Francia siempre está ligada a la idea de libertad?

jueves, 30 de octubre de 2008

Mamitis

Hoy estuve escuchando una charla sobre "mamitis", que me puso a pensar mucho...

Hablaban de casos en que los hijos no quieren irse de casa, a veces por seguridad, a veces porque sienten que necesitan a su mamá cerca, a veces por pereza, porque saben que en casa todo lo tienen en bandeja, y otras porque sienten que su madre los "necesita". Y entonces ahí se crea una co-dependencia que impide al hijo crecer.

Qué interesante, pensé. Y me puse a recordar lo que fue mi salida de casa, con 29 años. Recuerdo que deseaba salir pero no sabía cómo. Había hecho un intento de irme a vivir al centro de Buenos Aires y alquilar un departamento. Ah, pero entonces me hicieron sentir culpable: "Es que ya no nos querés? Querés estar sola para hacer lo que te dé la gana? Las hijas se van de la casa para casarse (qué horror... sólo así pueden ser independientes)" .


Total, que a pesar de que tenía que viajar cada día una hora y media de ida y otro tanto de vuelta, y que si salía de noche estaba limitada por los horarios de trenes y de colectivos (aquí decimos buses, a la inglesa) decidí quedarme en casa para que ellos estuvieran contentos.

Así que estaba en casa pero tenía mis límites: a veces tenía que hacer travesuras,mentir, inventar historias de que me quedaba a dormir en casa de una amiga... Y para colmo estaba el problema de las comunicaciones. En casa no había teléfono...Por años padecimos ese inconveniente, así que había que depender de que los vecinos fueran amables de prestarnos el suyo, o mandar mensajes a través de ellos...

Y un día decidí irme a España, ahí nomás. Hubiera sido mejor para ellos que me quedara en Buenos Aires, pero no, crucé el océano para independizarme. Aunque era diferente decir que su hija estaba en Madrid, a decir que se había ido a vivir sola...mmm

El caso es que fue una tragedia. Me acuerdo cómo lloré al subir al avión. Y mami sufrió mi partida. Yo era su hija, la que estaba en casa, la que la acompañaba, con la que se iba de aventura a Córdoba, Mar del Plata o Villa Gesell, con quien iba al cine, su cómplice ... Papi estaba por ahí. Ví la estructura familiar: mi tía durmiendo en el cuarto con mi abuela, y mi abuelo durmiendo en otro. Me aterrorizó también que de pronto estaba formando pareja con mami , interponiéndome a su relación con papi. O sea, que yo era una excusa para que ellos no estuvieran juntos. No sé, el caso es que me sentí incómoda .

O sea, no sólo mi vida era un caos, sino que además estaba esa dependencia... y cómo voy a dejarla sola... La decisión no fue fácil, pero eso sí, fue rápida.

Y allá me iba yo, y mami nunca me perdonó el que la hubiera dejado.

Yo empecé mi vida allá, escribiendo cartas como loca, diciendo cuánto la extrañaba, pero empezando a despegarme, a hacer amigas nuevas, a trabajar entre españoles, a construir un nuevo mundo. Pero idealizando, a la distancia, esa vida en casa...

Después vino la salida de España, mi casamiento, mis hijos... Mis hijos que crecieron... mis hijos que empezaron a irse de casa.

Y qué hice? Me traje a mami a casa, para cerrar el círculo.

Y no fue fácil. Seguramente me sentía culpable por haberla "abandonado" tantos años, que decidí que ella estaría mejor conmigo. Casi vino obligada. Y al principio estoy segura de que quería irse de vuelta para allá. Que le costó adaptarse al clima, al estilo de vida , a mi familia. Ahora me arrepiento de haberla traído. Ella extraña a sus hijos y nietos de allá, si bien se ha adaptado , o conformado , con su vida aquí.

Y su vida aquí empezó a limitar la mía: que por qué trabajaba tanto, que otra vez el teléfono, que qué clienta más gorda, que parecía una elefanta, que otra vez un seminario, que si no sabía ya suficiente de mi trabajo, que... otra vez tenés que salir? ... que no parás nunca ... que por qué tantas horas de entrenamiento... que ...un fin de semana afuera? Y empecé a limitar mi trabajo. Y a dejar de hacer las cosas. Y a quedarme más en casa o volver rápido, para que no estuviera sola.

En resumidas cuentas: a veces las madres limitan a sus hijos y a veces éstos se sienten limitados porque sus mamás los necesitan cerca. Y estamos en un círculo vicioso y limitante...

Volveré luego, con "mamitis 2" (aunque dicen que las segundas partes nunca son buenas.Le pondré otro título, entonces, ja,ja.)

martes, 28 de octubre de 2008

UNA LUZ

Bueno, vamos a ver si salgo de todo ésto. Hace días que le doy vuelta a la cabeza, buscando una salida. Y si hablamos de salida, hablamos de salida de todo:

Salida de la depresión, salida de deudas, salida de casa.

Y creo que todo está estrechamente ligado.

Pero si empezamos por la salida de casa , la cosa es así: ya la casa me queda grande.Tengo dos cuartos vacíos y estoy sola todo el día. Bueno, tengo a mami, y tengo un perro y una gata... y a mi hija menor que está bastante ausente.

Pensé mucho en alquilar la casa, pero lo cierto es ahí entramos al laberinto... porque para alquilar la casa tengo que tener, previamente, mucho dinero para arreglarla y ponerla como debe ser. Y si lo que quiero es ganarme la diferencia , alquilando algo más chico, y más barato, la cosa se complica.

Después dije: vendo el auto. Pero, sin auto se me complica el trabajo. ¿Cómo hago para ir a ver a mis clientes o contactar gente nueva si me encierro en la casa?

Y al fin saqué mis miedos afuera y decidí vender. Digo mis miedos, porque a veces se aferra uno a un lugar. Es como un refugio que nos impide avanzar. Es el barrio de hace tantos años, es esa falsa seguridad de pertenecer a algún lugar.

Y también está la parte romántica: aquí crecieron mis hijos, pero también aquí hubieron problemas, también aquí ... hubo tanta historia... momentos buenos, momentos malos... la casa está cargada de energía, que no siempre es positiva.

Entonces ... ¿Por qué no empezar de nuevo? Dicen : casa nueva, vida nueva. No dudo que será así: adaptarse a un barrio nuevo, tener nuevos vecinos , en fin, todo nuevo. Un nuevo comienzo sin "volver la vista atrás" como dice la canción de Serrat, porque al volver la vista atrás, has de ver el camino que nunca has de volver a pisar... caminante... no hay camino... se hace camino al andar...

Bueno, y ya me puse a cantar: buena señal.

jueves, 23 de octubre de 2008

Niñez

Esta mañana, mientras le preparaba el desayuno a mami, pensaba en los chicos. Y también pensaba que la realidad es que los disfruté mucho.

Los chicos me encantan. No era así cuando estaba soltera. Aunque estudié para maestra, los chicos me parecían unos pequeños monstruitos que querían atacarme... Pero sucedió la venida de mi primer sobrino, y fue amor casi instantáneo. Digo casi, porque al principio lo veía con cierto temor y no me atrevía a alzarlo. Pero empecé a ir más a la casa de mi hermano, a asistir a sus estrepitosos baños , por los que quedaba bañada yo también, empezó a sonreírme... y yo empecé a ser tía. Y undía balbuceó mi nombre, antes de decir "mamá o papá" ... así que quedé rebosante.

Después iba a menudo, lo ví crecer, jugaba con él , me divertía muchísimo y lo pasaba muy bien con él.

Así que cuando tuve los míos, realmente los disfruté, aun con todos las partes no tan gratas, jugué con ellos, los guié, los llevaba al jardín de excursión para acercarse a la naturaleza, ver los bichitos, escuchar los pájaros, encontrar pequeños detalles en una flor, les tomé miles de fotos, los veía pegando saltos en el gimnasio, bailando bailes típicos, cantando en el coro, tocando violín o cello.... a veces flauta, clarinete... los acompañé a grabar anuncios para la tele, los pequeños actorcitos, algunas clases de baile, íbamos al teatro para niños, cuando encontrábamos algo adecuado, como un teatro de muñecos, estilo teatro negro de Praga, íbamos al cine...

Nadie podría decir que no recibieron estímulos en su niñez, porque fui una madre muy presente, y no con cara de sacrificio, porque me gustaba estar con ellos y me gustaba verlos felices.

Quise escribir ésto sólo para aclarar... porque el hecho de que en estos momentos mis ánimos no estén muy altos , no significa de ningún modo que prefiriera no haber sido nunca madre.

Sólo significa que en estos momentos ... no estoy feliz.

Es algo en lo que tengo que trabajar cada día. Aceptar lo que no puedo cambiar.

viernes, 17 de octubre de 2008

EN JAQUE

Sé que han pasado unos días desde que escribí lo anterior... Estuve muy triste. Pero es normal estarlo. Ahora queda el recuerdo imborrable y dejarla ir tranquila.

Pero aparte de eso, tengo otra razón para sentirme triste.

Realmente queesto de ser madre no es nada fácil, como ya habrán ido notando. No sé si a otras personas les ha resultado más fácil.

Partimos en esta aventura maternal sin más experiencia que la de haber sido hijas, y tal vez queriendo poner un toque personal a nuestra forma de educar, evitando cometer los errores, pequeños o no, cometidos por nuetros padres, a veces queriendo cambiarlo todo y a veces cayendo en lo mismo. No hay ningún manual para educar hijos o, tal vez, algún engreído habrá escrito uno, quién sabe. Lo cierto es que no hay nada seguro ni nada fijo.Nada imitable.

Porque sencillamente somos seres humanos y todos somos diferentes, aunque parezcamos cortados por la misma tijera. Recuerdo a Ilona comentando lo diferentes que éramos los cinco hermanos, criados todos tipo ejército y por las mismas reglas, y todos distintos.

De todas maneras, todas las mamás, y los papás también, deseamos siempre lo mejor para nuestros hijos y, sin vergüenza de decirlo, sentimos secretamente que ellos son los mejores. Cuando nos reunimos con otros amigos papás , hacemos casi una competencia de maravillas... contando anécdotas que destacan su inteligencia, sus talentos, sus bondades... Mmmm

Así es que cuando las cosas no salen como una las había planeado, meditado, soñado... nos cuesta reconocerlo. Nos cuesta admitir que no todo lo hicimos bien, que también nos equivocamos y que nuestros hijos no son perfectos. Son simples seres humanos como cualquier otro (pero criados por nosotros,je,je) que también se equivocan, que nos ponen en jaque más de una vez, que se enferman, que nos enfrentan, nos desafían, nos sacuden y siguen su camino como si tal cosa.

Y vuelven, nos abrazan, nos tranquilizan, dan media vuelta y siguen con su vida. Y es que la sociedad y la familia nos amarra, pero a los hijos no podemos amarrarlos ni tenerlos siempre a mano. Hay que dejarlos volar.

Y aunque a veces quisiera ayudarlos, quisiera que entendieran que uno busca lo mejor para ellos, que quiere que estén bien, que progresen, que salgan adelante, que reconozcan cuando se equivocan y que están poniendo su vida en peligro, que vean que están al borde del precipicio ... siguen adelante, obcecadamente, ciegamente, y nos sentimos impotentes, incapaces de hacer nada para evitar la caída...

Es que a veces esta supermamá se siente golpeada ... y tiene ganas de decirlo... aunque mañana tal vez las penas hayan pasado.

martes, 14 de octubre de 2008

Adiós, mamá-amiga

Ayer estaba conectada al messenger cuando recibí un mensaje de una amiga de la infancia,la adolescencia y mucho más...

Ella fue mi primera amiga de mis comienzos escolares. Es probable, no recuerdo, que hasta estuviéramos sentadas en el mismo pupitre en las filas de adelante, como correspondía a las más bajitas.

Lo increíble fue que no sólo fuimos compañeras de grado, sino que se convirtió en amistad familiar. O sea, toda la familia se hizo amiga.

Su padre, sueco, su madre, finlandesa.Las dos hijas nacidas en Argentina. Su hermana era compañera de mis hermanos mayores.

Habían muchas coincidencias pero también muchas disimilitudes. Si bien europeos, su cultura era diferente a la nuestra. Digo "si bien europeos.".. porque podrían haber sido chinos o árabes, donde las diferencias son inmensamente mayores.

Empezaron las visitas , los buenos momentos compartidos, aprendimos muchas cosas de ellos.

Y ayer mi amiga me dijo que su madre había muerto.

Se llamaba Ilona. Era una persona fuera de lo común, muy inteligente. Ella fue como mi mamá-amiga. Sé que cuando iba a su casa a veces hacíamos travesuras con mi amiga y recibíamos una miradita reprobatoria... pero para mí ella fue más que la mamá de una amiga, una amiga.

Siempre tuve su consejo, su oído atento a mis problemas, su comprensión, su lealtad... ella me escuchaba en silencio , mirándome con esos ojitos nórdicos penetrantes... se sentía que realmente escuchaba. No le importaba la opinión ajena, me hablaba de ser humano a ser humano. Iba más allá de los convencionalismos, los tabúes, la represión. Era una mente abierta.

La quise. Confié siempre en ella y sentí su cariño. Más de una vez me quedé en su casa en mis viajes a Argentina, y fueron momentos fantásticos las charlas que sostuvimos . Y sé que tuve un lugar en su corazón, como otra hija más.

Me cuesta hoy decirle adiós,aunque sé que la llevaré siempre conmigo.

viernes, 10 de octubre de 2008

LOS MIEDOS

Esta mañana me desperté pensando en los miedos. Por qué tenía tanto miedo?

En casa no había violencia pero... sí recuerdo cuando era muy chiquita, que nos sentaban sobre las faldas (aquí dicen regazos) boca abajo y nos pegaban en la cola. No había nada más humillante, nada más vergonzoso. Nadie nos podía salvar.... y , para peor,con la cola al aire... Ah, eso sí era terrible.

Pero eso fue mientras éramos chiquitos. Después no me acuerdo que nos volvieran a pegar, salvo alguna cachetada, pero, si bien no era muy seguido, también era humillante.

Lo demás era insultos. No "malas palabras", porque en casa no se pronunciaban, sino , por ejemplo: tonta, tarada, imbécil .Recuerdo también que cuando me confesaba, mis pecados eran decir "malas palabras" como las que acabo de mencionar, pelear con mis hermanos y faltar una vez perdida a misa...

Papi no tenía mucha paciencia. A veces le pedíamos ayuda con las matemáticas y se sentaba con nosotros.Claro que él había aprendido con otros métodos y colocaba los números en otras posiciones y las cosas se complicaban más ... y no había forma de llegar al resultado según lo que nos pedía la maestra. Entonces papi se enojaba.

Hace unos días dije que le teníamos miedo a a papi. Siempre hablaba del rigor. La escuela nuestra era muy estricta. Había que hacer las cosas bien y sacar buenas notas, que , de hecho, sí las sacaba. Estaba el placer y el orgullo de estar siempre entre las mejores de la clase, aunque no había mucho reconocimiento de parte de mi padre.

Mami era la que nos felicitaba , la que hablaba con las otras mamás de nuestros logros... Papi decía : "nada más has hecho lo que tenías que hacer".

Al cabo de muchos años, me casé con un hombre con el que me divertía al principio, pero que después se fue convirtiendo en un tirano. Cuando se enojaba, me sentía como cuando papi me regañaba. Llegué a formar parte de su rebaño: los chicos y yo, yo y los chicos. Era una más. Se enojaba muchísimo... Claro, después se le pasaba, pero eso ya había quedado grabado en la mente.

No estoy justificando mis miedos, nada más tratando de reconocerlos , asimilarlos y tratar de eliminarlos.

Sólo deseo que mis miedos no hayan perjudicado a mis hijos, o que se los haya transmitido. Y que perdonen a esta supermamá,que de super no tiene mucho que digamos.