miércoles, 27 de agosto de 2008

HERMANOS

Ahora ya estoy bajando del avión, en Buenos Aires. Ya veo a mis padres esperando... qué emoción!

Y vamos a la casa, y vuelvo a mi cuarto , y encuentro a mi hermano menor, con quien siempre tuve una relación muy especial. Como él es casi seis años menos que yo, siempre me vio como a la hermana grande, pero no a la GRANDE GRANDE, sino a la hermana grande, pero la menor.Nosotros éramos cinco hermanos. Los cuatro primeros, de los cuales soy la última, nos llevamos un año cada uno. El vino rezagado, cuando ya nadie lo esperaba, el hermano sorpresa.Recuerdo que no me hacía ninguna gracia que me desplazaran del papel de hermanita menor.

El me seguía como una sombra. Y, a veces , fastidiaba un poco, justamente por su diferencia de edad. Cuando estaba con mi amiga del alma , se acercaba, se interponía, no nos dejaba hablar ni reírnos de las cosas que las "chicas grandes" se reían... (que por cierto,éramos las chicas más inocentes del mundo).

El caso es que mi "hermanito" ya era grande, y nos llevábamos muy bien. Siempre fue muy despierto, muy vivaz, muy gracioso, muy inteligente.

Bueno, el tema no será mi hermano,que por cierto estaba conociendo a otra sobrina más, sino mi llegada a casa. El jardín, el frío, que no sentía desde que estuve en Madrid, el encuentro familiar...Y esta vez, de veras. La vez anterior , como habíaido acompañada, fue casi una visita turístico-familiar, ya que mi marido nunca había estado en Buenos Aires.

Esta vez era sentirme en casa . Era como re-incorporarme a la familia.

Así que lo disfruté más. Pero todavía más, en realidad, ya que mi amiga del alma, la que lo había sido desde suprimer gritito al mundo, mi compañera de travesuras y aventuras ciclísiticas, la que mojaba mi cama cuando se quedaba a dormir en casa, la confidente de los primeros suspiros , la casi hermana mía, me invitó a visitarla a su casa... en otra provincia: Entre Ríos.

Así que esta intrépida super-mamá, se subió otra vez a un avión a encontrarse con su amiga...

Y eso será tema para otro capítulo.

jueves, 21 de agosto de 2008

Una escapada a la rutina

Ah, mamá a tiempo completo: alimentar hijos,mantenerlos limpios y contentos, jugar con ellos, alzarlos, mimarlos,cantarles canciones, salir al jardín, preparar almuerzo, limpiar, lavar ropa (ahora con la máquina), tenderla, esperar al cartero, salir a hacer compras de lo básico por el vecindario, charlar con alguno que otro vecino que pasara por la puerta, ir a la plaza ...

Esperar al marido a almorzar, esperar la lluvia, despedir al marido que va de vuelta al trabajo, ocuparme de los chicos toda la tarde. Llegada de la noche.


Undía mi marido dijo que lo enviaban a Suiza un par de meses por el trabajo (ahora trabajaba par el Sindicato de la Universidad,como asesor).


Inmediatamente pensé..."aquí no me quedo sola" ."-Bueno, si vas a Suiza, yo me voy para Argentina. "


Lo dudó, lo pensó... Hubieron algunos problemas en el trabajo (no por mi viaje,desde luego...) sino por la directiva de la Universidad, que lo consideraban problemático a él.


Finalmente dijeron que sí.


Así que empezaron los preparativos de viaje, que no iba a ser fácil,con el mayor de dos años y medio y la recién nacida de cuatro meses... Pero parece que nací aventurera y para allá me fui, mientras mi marido cruzaba el Atlántico rumbo a Suiza.


Claro, unos cuantos años menos que ahora ...


Ahora que lo pienso... qué loca! Hacerme semejante viajón. Lo cierto es que no me hacía ninguna gracia quedarme sola con doschicos chiquitos , sin familia ni amigos... y sin teléfono (que entonces no existían los celulares y conseguir una línea tampoco era fácil)... No, no, no... No quería estar sola. Y el panorama de ir a casa, estar con mis padres y hermanos, ver a mis amigos y amigas... era demasiado tentador! Y de paso,descansar de marido!!!!! (eso también era tentador)


Y, con un pie en el avión, los dejo.





martes, 19 de agosto de 2008

Ah, las despedidas...

Así es... Realmente fue maravilloso tener esta hija. Otra vez todos los instintos maternos volcados en ella. Y hasta logré repartir mi tiempo entre los dos. Y mi amor.

Llegó el día en que mami se tuvo que ir y otra vez el dolor de la separación.

Mi vida está llena de separaciones dolorosas: primero de mi familia, mis amigos y mi país. Después de España y las amigas que había tenido alli... Y luego, a lo largo de los años he tenido que afrontar tantas despedidas. Mi corazón se ha roto muchas veces. Y sin embargo, sigo viviendo. Igual que la cigarra... cantando al sol... como sobreviviente....

Pienso que a fuerza de tanto romperse mi corazón, a fuerza de tantas ausencias, despedidas,olvidos, reencuentros, me he hecho más fuerte... digo yo.

Entonces me encontré nuevamente dedicada a mis hijos, a salir al jardín, a las famosas visitas domingueras, infaltables... a la vida casera... a escribir cartas, que era mi escapada y mi unión con mis amigos y amigas (no existía internet ... que terrible y larga era la espera de cartas!!!) .

Mientras tanto me iba reponiendo de la segunda cesárea también...

Claro, tenía un marido inquieto e insaciable ... y desesperado, que no daba tregua, y no aceptaba ningún "no". Ya les contaré el siguiente paso.

sábado, 16 de agosto de 2008

MENOS PRESIÓN

Ahora sí, de vuelta a casa, con mi hija, con mi hijo, con mi mamá y con mi marido. Ya éramos un familión.
Mami me ayudó montones e incluso convenció a mi marido para que comprara un lavarropas.Ya era hora! Hasta ese entonces había que lavar a mano!!! Ah, no, cierto, teníamos un lavarropas chiquitito ... un lavarropas de morondanga que le habíamos comprado, usado, a mi suegra. Había que agarrarla ropa y pasarla de un lado para otro para enjuagarla, y casi no centrifugaba, así que luego había que exprimirla no me acuerdó cómo... Era la muerte...
Así que , hija nueva y lavarropas nuevo... Wow , todo un avance! Ya la vida se hacía un poco más fácil.
Fue algo maravilloso tener a esta hija. Con el primero había sido un estrés a tiempo completo. Vivíamos pendientes de su valvulita, que había que presionarla todos los días, de sus citas médicas ... No conocíamos la tranquilidad.
Con ella, en cambio, vivíamos asombrados de tanta salud... Ah, qué bueno. Era super sana. Así que bajamos la "guardia" y bajamos la presión también sobre nuestro hijo, que ya no estábamos tan encima suyo. Me imagino que también él se sintió aliviado de no ser el centro de nuestras vidas, sino compartir con su hermanita la carga de semejantes padres...ja,ja
Hasta el médico nos dijo que la dejáramos llorar "tranquila" y no viviéramos tan pendientes. Que necesitaba independencia. Y la tuvo... Fue la abanderada de la independencia!
Sigo otro día.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Nueva vida

Ya estábamos en la casa nueva, recién remodelada. Era una casita con jardín y todo hacía parecer que las cosas iban a andar bien. Lo único que empezó a funcionar mal en esos momentos es que, como ya estábamos a sólomedia hora de la capital, ahora HABIA que ir TODOS los domingos a ver a la suegrilla.Uffffffffff.
Fuera de eso, salía con mi hijo a caminar por el barrio. Hablaba con la señora del correo, compraba alguna cosa por ahí. El barrio era en realidad como un pueblito, aunque todo el mundo vivía metido dentro de sus casas. Rara vez se encontraba una con alguien con quien conversar.
Pero no estaba mal. Era todo un cambio.
Y mi panza crecía yla fecha se acercaba.
Uno de mis temores era que cómo podría yo querer a alguien tanto como quería a mi primer hijo. Era todo un conflicto. Y hasta me sentía mal con él: le traía un rival en mi cariño... Qué risa ahora que lo pienso. Per es cierto que no sabía cómo podría dividir mi amor.
Mami llegó esta vez en fecha... antes del nacimiento.
Y llegó el día... bueno, más bien , la noche en que empezaron los dolores. Aí que, preparar todo y rumbo al hospital.
Al llegar ahí, tropezamos con la burocracia. Qué dónde estab mi expediente... "Y cómo voy a saberlo? " Y empezó la discusión con el de la recepción en Emergencias y yo explicándole que había consultado a tal doctor privadamente, pero que él trabajaba en ese hospital y que tal vez no había expediente ...y cada vez me ponía más furiosa a medida qaue aumentaban los dolores... hasta que de pronto me sentí empapada y un gran charco debjo mío: había roto fuentes.
Ahí, si, una camilla y a correr a sala de partos. (Ahora entiendo por qué mi hija era tan furiosa, je,je)
Y sala de partos... y sala de partos. Y las demás mamás quejándose y gritando, y yéndose a parir... y yo seguía allí... Y pasaron las horas ... y llegó la mañana ... Y sala de partos... y parecía que ya iba a nacer , y que puje , y que nada... Hasta que me dijeron : cesárea. Su hijo (o hija, no lo sabía en esos momentos) está sentado.
Ay,ay,ay. Otra vez cesárea... no,no.
Pues sí. Epidural hasta que empezó a pasar el efecto y luego la anestesia... Luego entre sueños escuché una voz amiga (quien nos había alojado en su casa cuando llegamos del Caribe) diciendo: es una "machita " preciosa. En ese entonces no sabía que machita era equivalente a rubia.
Cuando finalmente me desperté, pregunté: qué es? es cierto que es una mujer? Ah, qué alegría. No sé por qué siempre había pensado aque sería otro varón, así que fue una nueva emoción el tener una hija.
Al rato me la trajeron y de verdad era preciosa . Una rubiecita tirando a pelirroja con una manchita en la ceja. La gente decía que es que había estado en un eclipse mientras estaba embarazada, y por eso a esas manchitas las llamaban "eclipse".En fin, después me enteré que se llamaba hemagioma o algo así, aunque suena más divertido lo del eclipse.
Lo cierto es que no me acuerdo de ningún eclipse durante el embarazo, ja,ja!
Mi estadía en el hospital fue mejor que en el del Caribe , pero el dolor de la cesárea es horrible, horrible.
Pero bueno, ahí estaba yo finalmente saliendo con mi chiquita en brazos . Y ya eran dos. Y ya la familia era más grande.

viernes, 8 de agosto de 2008

Tiempos revueltos

Y así comienza la nueva etapa. Una nueva vida dentro de la mía.

Fue también una época conflictiva en la provincia, con huelgas, movimientos,corridas y eel padre de mis hijos estaba comprometido con la comunidad y apoyando a los que protestaban. Por eso se ganó una llamada de atención en su trabajo...como juez.

Y no sólo eran las protestas , las manifestaciones, sino que el tiempo también estaba de mal humor. De todas maneras por allá siempre llueve torrencialmente, pero esta vez fue peor. Recuerdo un día en que los truenos sonaban que parecía una guerra. Me fui a la cama de mi hijo a cantarle "que llueva, que llueva..." y de golpe miro para el piso y estábamos en medio de una laguna. La casa inundada!!!!

El agua entraba por la rendija de la puerta. La calle era como un río torrentoso, cargado de cocos, ramas, basura y hasta ratas.... rumbo al mar, que estaba como a los 150 metros.No había forma de detener la entrada de agua, así que abrimos la puerta que daba al patio para que al menos saliera por alguna parte. Por el lado de atrás no corría el río.

Finalmente empezó a bajar el agua, mientras poníamos a salvo todo lo que estuviera por abajo (ni hablar de una alfombra de yute que teníamos) . Cuando ya el agua bajó, lo que quedó fue un barrial espantoso, así que con manguera tuvimos que limpiar la casa...

Pocos días después, cuando estábamos visitando a mis suegros, nos avisaron que habían habido inundaciones otra vez. Volvimos, volvimos a limpiar con el mismo método... Y cuando hubo una tercera inundación ya me dije, la tercera es la vencida. Nos vamos de aquí.

Así que recogimos todo lo que teníamos y unos vecinos de una casa más arriba nos ofrecieron albergue temporal, mientras veíamos qué hacíamos. Alli nos fuimos, como gitanos. Un colchón en el piso y a pasar los temporales, de tiempo y de trabajo. Seguían las huelgas y manifestaciones y mi marido ya estaba harto y resentido contra la Corte, por la llamada de atención, así que renunció. Fue nada más el tiempo de cumplir con el preaviso y finalmente partimos hacia la capital.

Ya le había advertido que a la casa de su mamá no iba... así que mientras esperábamos que nos entregaran la casa que nos iban a alquilar unos conocidos, unos amigos nos invitaron a quedarnos con ellos. Otra vez de gitanos.

Sinceramente, para mí fue un tiempo fatal, porque si bien estaba en casa de unos amigos... no estaba en mi casa... estábamos invadiendo la privacidad de una familia. Mi marido había encontrado un trabajo en la Universidad y se iba todo el día...

No recuerdo cuánto tiempo estuvimos allí, hasta que finalmente nos avisaron que la casa en la que viviríamos estaba lista. Así que allá fuimos y nos instalamos. Buen clima, húmedo , pero más fresco. Teníamos un jardín grande. Volvía la tranquilidad.

El trabajo de él quedaba cerca así que llegaba a almorzar todos los días así que hubo calma por un tiempo. Ya mi hijo tenía más de dos años y venía su hermanita en camino.Y la abuela de Argentina también.

Ya ese es un capítulo aparte.

miércoles, 6 de agosto de 2008

OTRA VEZ MAMÁ

Sí, en realidad pensamos que sería bueno tener otro hijo... no quedarnos con uno solo. Así que entramos en campaña.
No recuerdo bien ese tiempo, pero sí recuerdo un viaje a Panamá. Estábamos bastante bien como pareja pero, en algún momento hubo un rompimiento , suegra de por medio. No me acuerdo qué fue lo que pasó, felizmente, pero sí recuerdo que le dije que a la casa de su madre yo no volvía. Que si quería ir a visitarla, nos quedábamos en un hotel y él iba a verla...
Así que la situación se estaba poniendo fea otra vez. Un día él se enfermó y fue a parar al hospital,con mononucleosis. En ese tiempo ya habíamos hablado de separarnos. Sus papás llegaron a verlo y a ponerme más nerviosa.
Otra cosa que recuerdo es que ella siempre hablaba de su otra nuera, que era una maravilla: tenía a mi cuñado hecho "un muñeco". Toda su ropa estaba bien lavada y planchada, le cortaba las uñas y lo peinaba.Le preparaba, mientras él se bañaba, lo que iba a ponerse y se lo dejaba sobre la cama... Oh, ella sí que era buena esposa!!!!
Eso fue un paréntesis que se me vino de golpe a la cabeza, ya que ella siempre vigilaba cómo estaba su otro hijo... y yo no planchaba ropa (menos con ese calor) ni lo trataba como a un bebé. Claro, siempre me mandaba indirectas...
Bueno, ahí estábamos en medio del estrés de que nos separábamos cuando, oh sorpresa, descubrí que estaba embarazada. Ay, ay, ay... ahora qué hacer??? No hay más remedio que seguir adelante. Fui al hospital a verlo y contarle... Así que decidimos seguir luchando para que la pareja funcionara.
Esta supermamá no estaba tan feliz, pero de todas maneras a quien fuera que estuviera en mi pancita iba a quererlo o quererla...
Y fue quererla..........
Y fueron tiempos revueltos.
Pero esos meses vienen en otra historia.