domingo, 3 de agosto de 2008

Aceptando la situación

Y el tiempo corría entre el calor, las lluvias, las escapadas a la playa, las visitas a los suegros, que felizmente no iban a casa casi nunca, ya que no les gustaba ni el calor ni las lluvias...



Mi relación de pareja estaba marcada por una dependencia total. El decidía si íbamos a la capital, a la playa, lo que se compraba en el supermercado, él manejaba la plata ... yo casi ni conocía la moneda de aquí porque el resolvía todo. Y yo simplemente miraba y dejaba pasar. Posiblemente era el sentirme atrapada, la desesperanza de poder salir de allí, el panorama argentino que no alentaba a volver... y simplemente me conformé , no me atreví a salir corriendo con mi hijo en brazos.

Además, estaba la presión familiar. Toda esa tradición de que en la familia el divorcio era una cosa impensable. Que el matrimonio era para siempre (en ese entonces en Argentina no existía el divorcio) y que los niños necesitaban un padre... Así que el sólo pensar en separarme me creaba sentimientos de culpa. Sobre todo : "él es un buen padre... cómo harías para mantenerte " etc.etc. Y en ese entonces no sabía nada sobre leyes de separación , ni sobre pensiones alimenticias, y creía que si me separaba, simplemente me moriría de hambre.

Y la vida siguió así. Pasó el tiempo y ya me había resignado a la situación. Y como no había salida,había que simular que todo andaba bien. Mi hijo seguía creciendo y hasta llegamos a pensar en tener otro más.

Pero eso lo dejo para otro día.

martes, 29 de julio de 2008

Lo cotidiano en el Caribe

Mi tiempo en el Caribe está , aparte de lejano, algo borroso. Pero recuerdo algunas cosas específicas:

Por ejemplo, desde luego, el calor, que por la noche bajaba un poquito y hasta podía uno ponerse una sábana encima.

Otra, la radio universitaria, que era una de las tres o cuatro que entraban en esa región. Pero esa radio fue una maravilla. La encendía desde temprano, así qsue no me perdía reportajes ni conciertos. Lo mejor es que mi hijo creció escuchando esa música y a los dos años ya podía tararear música de Behetoven o de Vivaldi. Era algo sorprendente.

Las lluvias torrenciales: frente a casa la calle se convertía en río, y traía troncos, ramas, cocos y hasta ratas.... horrooooor! Es más, finalmente fueron dos inundaciones las que nos sacaron de la casa y luego de la vida caribeña. Pero no llego ahí todavía.

La casa pertenecía a una "tira" de casas construida una a la par de la otra. Eran casas baratas. Los cuartos no tenían puertas. Sólo tenía la puerta del frente, la del patio y la del baño. Y todas las casas tenían una abertura en el cielorraso... no sé cómo explicarlo, pero el caso es que podíamos escuchar lo que pasaba en la casa del vecino... con bastante claridad. Menos mal que la pared que daba con la casa del vecino era la de la cocina...

A mi patio llegaban los cangrejos...bueno, en realidad, los cangrejos tenía sus cuevas en mi patio. Nosotros éramos los invasores. Si uno se descuidaba, los cangrejos se metían a la cocina.

Los vecinos de atrás tenían una bebita que gritaba con todos sus pulmones, e igualmente los que estaban a nuestra derecha...

Habían algunas chiquillas que les daba por venir a casa a ver a mi hijo y a veces me ayudaban .... otras, me robaban.

Las ayudaba con sus tareas escolares y hasta les daba clases.

Cuando abría las cortinas del frente y me sentaba a ver tele (cuando al fin adquirimos uno, aunque con señal bastante mala) la gente se paraba frente a casa como quien ve una obra de teatro. Al fin tenía que cerrar las cortinas (el telón) aunque me muriera de calor.

A veces íbamos a la playa en una escapada al mediodía, y a veces lográbamos que una vecina cuidara a nuestro hijo para irnos a cenar a un restaurante chino, que era el mejor de la ciudad.

Esas son las cosas que más recuerdo de la vida cotidiana de allá. Claro que viene otra historia luego, pero quiero que quede enmarcada en estos detalles que conté hoy.

Una aclaraqción

He pensado muchas veces en tantas cosas que me hacían sentir mal en relación con mi pareja, con su familia, con mi vida... Y también he abierto mi mente y comprendido que las cosas por algo sucedieron así, y es porque yo dejé que fueran así.

Por qué? Por miedo , posiblemente. Y miedo a qué... ? A no saber qué hacer... estaba paralizada por miedo a tener que arreglármelas sola... a tener que ponerme a trabajar, a dejar a mi hijo con alguien, a volver a una Argentina convulsionada y peligrosa, a no tener para dónde agarrar, pese a sentirme aplastada en este país.

Es difícil reconocerlo, pero todos estamos donde estamos por lo que hemos hecho antes, por las decisiones tomadas en el pasado, y no podemos culpar a nadie por nuestras decepciones. S i fuimos demasiado ingenuos, si esperamos más de lo que nos podían dar... es nuestra responsabilidad y hay que aprender de eso,para no volver a equivocarse.

Así es que todo lo que cuente hay que verlo desde dos perspectivas: cómo me sentía entonces y lo que pienso ahora.

domingo, 27 de julio de 2008

LAS FAMOSAS VISITAS

Ah...! Cada quince días la receta era ir a la casa de mis suegros. En realidad, de él no puedo decir nada. Discreto... agobiado, digo yo, por su esposa, que no lo dejaba ni respirar.
Lo llamaba para todo: andá a comprar verduras, pero fijate que los tomates no sean ni muy maduros ni muy verdes, que las papas tengan todas el mismo tamaño, que los bananos no estén manchados, que los aguacates no estén muy duros... todas las instrucciones antes de salir. "Por favor, guardá ésto en la heladera, porque si la abro yo puedo resfriarme" Y le ponía una gorra y una bufanda, no fuera a ser que él también se resfriara...

La visita era una verdadera tortura. Nos acomodábamos en el cuarto de soltero de mi marido. Eso era lo de menos. Lo peor es que ella hablaba incesantemente mientras el televisor daba las noticias... o sea, en realidad, el televisor estaba siempre encendido. Mi marido se tiraba en el sillón y decía " ajá" a todo lo que ella hablaba, pero en realidad no la escuchaba, más bien, se quedaba dormido. O tal vez se iba a ver a algún amigo y me dejaba a mí haciendo la visita. No sabía dónde meterme.

A la hora de comer, ella nunca se sentaba a la mesa. El procedimiento era el siguiente: primero le servía un GRAN PLATO a su marido. Luego, a su hijo, otro parecido. Otro más pequeño para mí, y ella comía luego sola. Cuando llegaba su otro hijo, entonces servía primero a SUS HOMBRES, y luego a sus esposas...

Sus mayores entretenimientos eran : ver pasar los entierros frente a su casa, rumbo al cementerio que quedaba a las dos cuadras y ver quiénes iban en el cortejo.La gente iba a pie , así que de pronto reconocía a alguien..."Mirá, ahí va Fulanita... qué gorda está la pobre..." Y empezaba a contar todas sus historias.
Otro era hablar de las empleadas que tenía o había tenido, y de sus vidas, y de si limpiaban o no bien el piso, y si dejaban la cocina impecable ...
Y no recuerdo qué otra cosa la apasionara tanto como hablar ... de la gente.

Llegaba el domingo y ya empezaba a respirar más tranquila , pensando que volvía a casa. Casi siempre aparecía alguno de sus hermanos de visita, cerca de mediodía, así que el almuerzo se atrasaba...y yo deseando irme! Teníamos como cinco horas de camino , y gran parte de él era de montaña, de ripio la parte montañosa y si no llovía a cántaros, entonces había una espesa niebla. Así que siempre deseaba irme temprano para pasar la peor parte cuanto antes.

Finalmente nos subíamos al auto en medio del aguacero ... En esos tiempos los autos no venían equipados con cinturones de seguridad, ni le hacían recomendaciones especiales de cómo viajar con bebitos. Así que arrancábamos... adiós,adiós, hasta dentro de quince días (obligatorio) ... y yo iba que me llevaban los diablos. Casi siempre íbamos discutiendo en el auto...

Y eso fue rutina durante todo el tiempo que vivimos en el Caribe... como dos años y medio...

viernes, 25 de julio de 2008

Breve paréntesis

Hoy hago un paréntesis a la historia. Saltamos al presente.

Frente a mi trabajo hay un Jardín de Infantes, Kinder o como quieran llamarlo. Así que diariamente veo a los chiquitos hacer ejercicios, jugar al "lobo estás? , saltar en una pata, hacer diferentes carreras... Son tan lindos!

Pero a todos esos chicos que veo pasar todos los días de entrada y de salida, ilusionados, cansados, con mamás estresadas que van pensando en el almuerzo, o en limpiar la casa, o en las compras que tienen que hacer con los pocos pesos con los que cuentan, o en cómo salir adelante, o en cómo conformarse a que su compañero o su marido les dé un poco más de plata, o que no vayan a agredirla, o en la mala noche pasada, o en algún hijo enfermo, o en el panadero que le hace insinuaciones, y le gusta, o no, en cuándo saldrán de esa vida de tribulaciones, o cuándo cambiarán de casa, o en la mamá enferma, o enlas notas de los hijos, o en el embarazo , deseado o no, o en los zapatos mojados... o en quién sabe cuántas cosas más, a todos esos chicos los ví pasar vestidos de campesinos, los ví bailar y cantar hoy, los oí reirse, ví a sus mamás y papás y abuelos y abuelas (ahora hay que poner los dos sexos para que no la tachen a una de machista) aplaudir, los ví orgullosísimos de sus hijos que se veían tan lindos... y me hizo recordar tantas fiestas escolares con los míos, y a otras mamás orgullosas...

Quería comentarlo antes de que se me pasara. Ya seguiré con la historia otro día.

jueves, 24 de julio de 2008

UNAS VACACIONES

´Gran ilusión ! Viajar a Argentina. Ilusión y miedo también. Volvía en una circunstancia muy diferente a cuando había salido. M i hermana y mi cuñado ya no estaban, todo el mundo estaba muerto de miedo, no sabías con quién hablar, desconfiabas de todos, aunque fueran amigos de la niñez... aunque fueran familiares... Y volvía con un hijo... con un marido que iba a conocer a mi familia... (al menos él sí me apoyó en lo de mi hermana)...

Fue muy raro volver a casa. Papi había sido internado con arritmia nerviosa... El y mami no hablaban de mi hermana. Era como si hubieran cerrado ese capítulo . Tenían mucho miedo. Todo el ambiente estaba diferente. Pude hablar con mis hermanos, al menos. Un amigo muy querido llegó a casa y él mismo me preguntaba:"¿ se puede hablar con Fulanito?" "¿Es de confianza?"... Yo estaba viviendo en un país donde le decían al presidente que era un sinvergüenza en los periódicos, y llegaba a otro, el mío, donde había que hablar en secreto.

Y también era rara la circunstancia. Hubieron almuerzos, salidas con mis hermanos, como si no pasara nada. Una cena en Caminito... Era todo artificial. Hasta turisteamos por Buenos Aires... No podía imaginar entonces que mi hermana estaba todavía allí, en la nefasta Escuela de Mecánica, mientras nosotros paseábamos.

Me parece horrible.

Hicimos nuestra vida familiar... y , a pesar de todo lo que se vivía allá, yo no quería volver al país de la libertad, porque en el país de la libertad, me sentía presa. Finalmente entendí que no había más remedio que volver, y lo hice con el corazón roto. Eso se repitió después, cada vez que iba y tenía que volver...

No recuerdo cuánto tiempo estuve. Probablemente cerca de un mes. Mi hijo, cada vez mejor... y más lindo, con una mirada que embelesaba. Por cierto, todo el mundo comentaba sobre sus pestañas: eran espectaculares para un bebé tan chiquito. Claro, sigue teniendo unos ojos preciosos (tenía que ser una super mamá y hacer ese comentario, ja,ja)

Otra cosa que recuerdo de él cuando era tan chiquito: cuando agarraba un libro, lo acomodaba y lo ponía al derecho. Lo abría y decía ba,ba,ba,ba... Hacía como si estuviera leyendo!Sería que ya leía y que no le entendíamos lo que decía???? Ja,ja.... ya ven, aquí reapareció la super mamá...
En casa siempre había libros a mano, y cuando ya gateaba, su diversión era sacarlos de los estantes. Así que sus juguetes preferidos eran los libros.Hay por ahí todavía muchos rayados...

El asunto es que después de ese paréntesis , volví a mi vida caribeña , a mi soledad acompañada por mi bebito incondicional , al mar, a las llamadas de la suegra, a las visitas a la capital.

De esas visitas hablaré luego, ya que hay mucho que decir.

martes, 22 de julio de 2008

Creciendo... y otras cosas más...

Así que la historia continuaba... Y había que seguir adelante , con la frente lo más alta posible, con la sonrisa y con un bebé que absorbió todo mi dolor y que recibió todo mi amor.

Y la super mamá seguía adelante, luchando con pañales en medio de ese clima tropical que nos mandaba aguas torrenciales y había que colgar los pañales en un tendedero improvisado en la cocina...

Por las mañanas cruzaba al parquecito que había frente a casa , en busca de la sombra de algún árbol, y le hablaba. Todos los chicos rodeaban el cochecito. Y yo tomaba fotos y más fotos.

A veces íbamos a la playa, así que lo acostumbré a meterse al mar en mis brazos... Será por eso que ahora no le gusta el mar? Las playas caribeñas tienen aguas templadas... no como las del sur... Era feliz con mi bebé. Él era el destinatario de todo mi amor y compartía también mi angustia. Será que presentía de alguna forma lo que yo estaba pasando? Supongo que sí.

Así que yo, con mis cartas silenciadas, un esposo que no sabía si creerme a mí o a su mamá, me dediqué de lleno a ser super mamá.

Las que ya son mamás , o papás, saben que no todo sale como uno quiere, que los niños no vienen garantizados de que no se van a enfermar. Continuábamos nuestras visitas de control médico, y un día le fue detectada una hernia... así que hubo que operarlo. De manera que cuando ya estaba empezando a pararse en su cuna... se detuvo. Pero felizmente todo salió bien, se recuperó y vivía una cierta tranquilidad.

Los seres humanos tenemos la cualidad de que a pesar de todos los dolores, podemos seguir nuestra vida cotidiana, reírnos, hacer bromas... supongo que es un sistema de supervivencia.

En diciembre de ese año decidimos ir a Argentina. No sin miedo, porque los militares estaban más fuertes que nunca. Viajamos con pasaporte diplomático por si acaso...

Ya hacía un año y medio que estaba fuera de mi país y lejos de mi familia. Un año y medio tratando de adaptarme a mi nueva vida...

Por cierto... la familia de él, como me quería tanto, comentó , típico, que a mi hermana "por algo sería que se la llevaron"... Ese tipo de comentarios lo escuché más de una vez. A veces me sentía como un perro apaleado.

Por eso prefería quedarme en nuestra casita del Caribe, muerta de calor, que ir a la capital... Más adelante contaré sobre las visitas a la familia de él... mmm

Y ahora los dejo con mi corazón asustado pero a la vez alegre de ver a MI FAMILIA...